La odisea de los Meserianos.

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La odisea de los Meserianos.

Mensaje por Oka el Sáb 08 Ene 2011, 2:23 pm

OFF:

1.-Este Fan Fic es original, algunas ideas y conceptos pueden (o no) ser relacionados con otros roles/filmes/eventos de la vida real.
2.-Este rol esta ambientado en un mundo ficticio por lo cual, cualquier lugar que coincida con alguno del mundo real es mera coincidencia.
3.-Los personas que aparecen en este rol son ficticios y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
4.-Los temas tratados en este Fan Fic pueden (o no) estar relacionados a aspectos de la vida real.
5.-El estilo de este Fan Fic puede confundir a algunos lectores, por lo cual se les recomienda leer con cuidado.


Dedicatoria:
Dedico este Fan fic a mis actuales compañeros, en forma especial a Mio y Bios (muahahaha).

Prologo:
"Las guerras definen al hombre
pero el hombre tambien puede
definir a la guerra. Oh señor
de las fronteras del mundo

Los humanos se han olvidado
del miedo que nosotros podemos
causar, recordemosle la razon
de que ellos teman a la oscuridad.

Y asi cuando los primeros hombres
caminaron sobre la tierra, el mas sabio
y viejo de ellos exclamo:

"Siete sabios, hemos
aqui reunidos, siete espadas, tenemos en
nuestras manos, asi sea, que siete reinos
se formen este dia"

Y asi fue, que en ese dia tan glorioso
los siete reinos se formaron, aquellos
que por sangre estaban unidos y que por
deber no habria muertes entre ellos.

Pero uno de los reyes olvido su cometido,
con avaricia busco en las tinieblas la respuesta
y esta le fue concedida, asi fue
que en el periodo de los grandes reyes...la oscuridad aparecio"

Las Guerras de Nemea

ACTO I: "El concilio de los 3 reinados"

Capitulo I: "La reunion de los 3 reyes"


Les voy a contra lo que hace unos años se convirtio en leyenda, mi nombre, es Dacilo, hijo de Ninfana y de Harestus , fiel sirviente de nuestro gran rey Rafaelus, pero no hablemos de mi ahora, habra tiempo para ello. Hace muchos años, cuando los grandes reinos fueron creados, uno de los reyes se unio a la oscuridad, pactando con ella, para dominarlo todo; sin embargo la respuesta era lenta, el señor de las tierras del sur debio esperar por 100 años, para que su respuesta fuera concedida, en esos momentos su fuerza se multiplico por cien, su ejercito no parecia tener rival, los reyes y reinas, tuvieron una reunion, sin duda algo debia hacerse, pero a oidos sordos y a ojos ciegos, tres de los reyes se reusaron a la guerra, asi fue, que durante los primeros años, se creo el concilio de los tres reinados.

Nuestros sabios reyes y reinas, enfrentaron al señor del sur y tras un siglo de guerras sin fin, el señor del sur finalmente retrocedio a sus tierras!!!.
500 años pasaron, años dorados para nuestras naciones, el señor del sur muere y con el su macabro sueño, pero las estrellas nos han mentido, un nuevo sucesor, desde hace años el señor del sur tiene, nadie sabe su nombre, nadie sabe su origen, pero es el quien ha de proseguir el mandato de la oscuridad. Y asi es que despues de 500 años de paz, el sur ataca con una fuerza descomunal!!!.

El reino del este, abatido cae ante las fuerzas del sur, el reino del oeste, con temor en el corazon, se ponen al servicio del señor del sur, uno de los reinos del norte, se refugia en las montañas, pero los tres antiguos reinos, nuevamente se unen para dar batalla a la oscuridad. Asi es que en la epoca de nuestro noble rey Rafaelus, los tres grandiosos reyes se reunen para dar comienzo a una nueva batalla!!!.

Sus miradas congelan el corazon, mas alla de las fronteras de los reyes del norte, la oscuridad cobra fuerza, los ejercitos se preparan, la batalla se aproxima, asi es que durante el concilio de los tres reyes, se decide, que por orden real, cada hombre con la edad minima de diesiocho años debera enlistarse en los ejercitos de cada reino, pero la orden no termina en ello, mas alla de los grandes reinos, una pequeña isla solitaria, se une a la causa, esta recondita isla llamada Meseria, era demasiado pequeña para ser considerada un reino, pero sus guerreros eran los mas feroces que el mundo hubiese conocido!!!.

Los tres grandes reyes aceptan su ayuda, pero ordenan que Meseria junte cinco mil hombres; cinco mil hombres... que tarea tan ardua para el gobernante de la isla, asi es que por mas necesidad que gusto, cinco mil hombres, entre ellos mas de tres mil hombres que no habian conocido mujer son enviados a el reino de Afario, es alli donde el gran rey Rafaelus los agrega a sus filas.

Los grandes Meserios esperan con paciencia la orden de su nuevo lider, ahi es donde nosotros entramos!!!; como ya lo saben, mi nombre es Dacilo, hijo de Ninfana y Harestus, fiel sirviente de nuestro gran rey Rafaelus y hace unos años fiel soldado de las filas de los gloriosos guerreros Meserios!!!!.

Bajo el comando de nuestro glorioso lider Narectus hijo de Nereida y Safanimo esperamos con paciencia las ordenes del rey, para asi mismo un dia soleado, ser honrados con una de las primeras tareas que debiamos cumplir, dirigirnos al oeste, al reino de Terintio donde el rey Genortes corrompido y temeroso alia sus fuerzas al señor del sur.

Es alli a donde marchamos, tres dias con sus noches nos tomaria llegar a tan lejano reino, donde al salir el sol el cuarto dia, debiamos asaltar la costa y tomarla a cualquier precio, establecer una base alli seria vital en futuras campañas, una tarea que fue entregada solo a nosotros, los gloriosos guerreros de Meseria!!!!.

Asi, es que navegamos durante tres dias con sus noches, cruzamos el gran mar de Gaenom y cuando el rey astral emergio el cuarto dia, los soldados de la costa pertenecientes al rey Genortes dieron la alarma, alla en el horizonte, un centenar de navios Meserios se aproximaba con la unica tarea de tomar la costa!!!.

Y aqui es donde comenzamos nuestra historia, nuestra pimera gloriosa batalla en contra del reino del oeste, enfrentandonos a las filas del rey Genortes. Inexpertos y jovenes, navegamos con ilusion de salir vivos, tan solo eramos unos niños, pero aun asi nos enfrentariamos a esos traidores soldados, quienes llenos de oscuridad, habrian de caer a nuestros pies!!!.

Momentos del pasado:
Spoiler:
Momentos antes del asalto a la costa...

Narectus: Valor mis queridos soldados, el enemigo se posa frente a nuestros ojos y nosotros con espadas firmes demostraremos porque los grandes reinos nos han considerado un aliado de valia!!!.

Tripulacion: He!!!! *grito de euforia*

Narectus: Que el enemigo jamas olvide que nosotros somos peligrosos, que el enemigo jamas olvide que nosotros somos fuertes, que el enemigo jamas olvide que somos lobos y ellos conejos!!!.

Tripulacion: *Grito de guerra*

Narectus: Ahora navegamos a la victoria, este dia sera un dia glorioso para nosotros, demostremos de lo que somos capaces!!!.

Pirontes: Ganense su escudo!!!.

*Alli, entre una pequeña multitud de soldados, un joven parece inquieto, demasiado joven para haber conocido mujer, pero no tanto para no ir a la guerra, su armadura tipica de un Meserio le parece un tanto pesada*

Garanimo: ¿Es tu primera batalla muchacho? *preguntaba un hombre alto, fornido, de pronunciada barba y con una edad no menor a los 35 años*

Dacilo: Si, pero no tengo miedo.

Garanimo: No creo que lo tengas, pero el miedo no es malo, te mantiene alerta, no te preocupes, yo te cubrire las espaldas, ahora ponte tu casco, estamos cerca.

Dacilo: Me llamo Dacilo, hijo de Ninfana y Harestus. *colocandose su casco*

Garanimo: Me llamo Garanimo, hijo de Alectina y Garranimo.

Narectus: Estamos cerca de la costa, las flechas comenzaran a caer en cualquier momento, valor mis queridos Meserios, valor, luchen hasta la muerte y ganense el derecho a portar vuestra armadura!!!, desembarquen....ahora!!!!.

Y asi fue como tendriamos nuestro primer enfrentamiento con el reino de Genortes, en un rojo amanecer y en una batalla que por años sera recordada como...

Capitulo II: "La batalla por la costa de Orintio"


*Momentos del pasado*

Narectus: AHORA!!!!

Narectus junto a Pirontes y otros soldados aledaños bajaron saltando de aquel navio, el sonido de las flechas cayendo era inconfundible, algunos no lograron salir y murieron en el barco alcanzados por alguna flecha, confusion y miedo, solo eso puedo recordar, a mi lado se encontraba Garanimo, quien mas por la fuerza que por mi voluntad me impulso a saltar del navio, caimos en tierra firme,la suave arena de la costa toco mis manos, el sonido del mar palidecia ante el silbido provocado por las flechas cayendo con fuerza, los escudos crujian mientras los gritos de los Meserios eran comandados por el grito de Nerectus quien con la voz de un truno exclamaba.

Nerectus: Reunanse!!!.

Garanimo: Vamos muchacho muevete si no quieres dormir aqui para siempre!!.

Garanimo se levanto elevando su escudo al nivel de su pecho protegiendose de las flechas, siguiendo su ejemplo me levante e hice lo mismo elevando mi escudo comenzando a correr en direccion a un pequeño grupo que se estaba formando para defenderse de la lluvia de flechas. Finalmente me uni a un grupo que ya estaba formando una defensa de escudos protegiendose ante los arqueros, algunos de mis compañeros yacian muertos en la playa pero ahora no era el momento de lamentarse. Finalmente cuando fuimos alrededor de cuarenta el que estaba al mando de esa unidad exclamo.

Faramias: Avanzaremos hasta estar cerca de los arqueros, cuando de la orden rompan fila y ataquen, asi que avancen.

El grupo avanzaba lentamente, las flechas chocaban contra los escudos, algunas de ellas se incrustaban en estos y otras simplemente rebotaban cayendo al suelo, los miembros de adelante caminaban bastante inclinados, de esta forma no eramos vulnerables por debajo, los que estabamos mas atras alzabamos nuestros escudos por encima de la cabeza, para de esta forma evitar que alguna flecha nos llegase desde arriba, manteniamos nuestras lanzas quietas esperando solo el momento de atacar. Asi avanzamos hasta llegar cerca de los arqueros.

Faramias: Ataquen!!!.

La formacion se rompio y junto a otras unidades salimos corriendo en contra de los soldados mas cercanos, por primera vez observe los ojos de un hombre al morir, atravese con mi lanza a un soldado que intentaba escapar, este unicamente cayo al suelo y no se movio mas, saque mi lanza de su cuerpo, la sangre se encontraba en la punta, pequeñas gotas rojas caian de esta, pero no habia tiempo para pensar en lo que habia hecho, el grupo se movia y debiamos acabar con todos los soldados que mostraran resistencia. Comenze a correr cuesta arriba detras de Garanimo y Faramias hasta que finalmente llegamos a la cima de aquella costa. Alli pudimos observar a lo lejos una pequeña ciudadela de la cual emergia un ejercito considerable dispuesto a proteger la costa.

Narectus: Formencen!!!, formencen!!!.

Narectus junto a Pirontes aparecian frente al grupo comenzando a formarnos en hileras, el ejercito enemigo parecia casi tan numeroso como nosotros con la ventaja de que ellos tenian una pequeña unidad montada, sin duda esa unidad podria causar destrozos en nuestras filas, por lo cual Narectus ordeno que los arqueros comenzaran a disparar apenas tuviesen alcanze, los demas debimos formarnos en posicion defensiva, colocando nuestras lanzas al frente y elevando nuestros escudos cubriendo nuestro cuerpo. Los arqueros abrieron fuego, afortunadamente para nosotros los jinetes eran pocos y no alcanzaron a llegar a su objetivo, el ejercito contrario arremetio con fuerza mientras el retumbar de los escudos se hacia presente.

Por algun momento no supe lo que pasaba con certeza, frente a mi se encontraba un soldado enemigo quien se habia clavado contra mi lanza, con mi pierna derecha logre que este cayera al suelo y dejara libre mi lanza, para seguidamente atacar a otros enemigos cercanos, Garanimo se mantenia cerca de mi lo cual me daba mas confianza, pero no todo iba bien en nuestro lado, al igual que en cualquier batalla, nuestros hombres tambien caian.

La batalla se prolongo y finalmente ambas partes tuvieron que pactar, en medio de la batalla Narectus y el comandante enemigo se mostraron cara a cara, yo me encontraba cerca del lugar junto a Faramias y Garanimo, bajo ahora el sol de la mañana comenzaron con su enfrentamiento personal, cada estocada podria significar nuestra gloriosa victoria o en cambio, una vuelta a nuestras naves. El duelo finaliza, la victoria es nuestra, llenos de euforia gritamos al cielo que somos los vencedores. Los enemigos no tienen remedio y se retiran a su ciudadela, su lider esta muerto y su animo desecho, el dia es nuestro.

Regresamos a la costa, los soldados comienzan a levantar un campamento con algunas defensas, los arqueros vigilan las lejanias, recojemos a los caidos, perdemos a pocos, pero cada caido es un hermano, cada caido nos debilita mas, termina el conteo de los caidos, perdimos a pocos mas de trescientos, tenemos poco mas de cien heridos, los que no tenemos nada de que lamentarnos nos reunimos para la comida, la noticia se dirige por mar al reino de Afario, no tardaremos en recibir noticias, por ahora no queda sino esperar.

Los caidos son sepultados a la forma tradicional de Meseria, cremados en grandes formaciones de madera, cuyas cenizas despues son lanzadas al viento. El dia avanza, la noche llega, me quedo en mi tienda, a la espera de otro dia, pero antes de ello, un soldado me entrega un mensaje, Faramias quiere verme, bajo la luz de la luna y las estrellas, me dirijo a su tienda, al llegar me encuentro a una gran multitud de hombres fuera de la tienda, entre ellos a Garanimo, nadie sabe que sucede.

Faramias sale de su tienda y ordena que le sigamos a un lugar apartado del campamento, alli en solitario nos expresa el motivo de su llamado.

Faramias: Los he llamado a ustedes porque se nos ha encomendado una tarea especifica, aqui nos encontramos cien hombres, se preguntaran para que os he llamado. Un grupo de reconocimiento regreso hace apenas unos momentos, al este de la ciudadela hay un bosque, tal parece que por este bosque hay un camino para llegar aqui, no podemos montar defensas en ese punto, puesto que eso significaria separar demasiado nuestras fuerzas. Lo importante es que tal parece que un grupo de ataque esta utilizando ese camino, quizas esten esperando el momento para lanzar un ataque cordinado contra nuestro campamento, si es asi quizas no podamos retener la posicion, por ello, nosotros nos moveremos sigilosamente al bosque y detendremos el avance de esta fuerza de ataque, se que no nos conocemos del todo bien, pero les pido que confien en mi, Garanimo, tu seras mi mano derecha, ahora vayan por su armamento, partiremos de inmediato.

Asi fue, como partimos, ocultos por la noche entramos en aquel tetrico bosque, de niño habia escuchado leyendas de los bosques de Terintio, leyendas que cuentan lo que la oscuridad ha hecho de ellos, tras la alianza con el señor del sur, un nuevo ejercito emergio de los bosques, ni hombres ni bestias, sino una combinacion monstruosa.

Han obedecido la oscura voluntad del señor del sur por mas de 500 años, armadura tan negra como la noche, ojos tan rojos como la sangre de todos los que han asesinado, espadas mas largas de lo usual, una fuerza que parece desafiar los limites humanos, aquellos que han visto su forma descubierta aseguran que es el de un monstruo, colmillos en lugar de dientes, garras en lugar de manos, pelaje en lugar de piel, para los demas reinos ellos solo son una leyenda, para nosotros son algo tan real, que hasta tenemos un nombre para distinguirlos...los llamamos..."Los olvidados".

Capitulo III: "Los olvidados"


Y es aqui queridos hermanos, donde por primera vez nos enfrentamos a la oscuridad en persona, junto a nuestro noble lider Faramias avanzamos por aquel bosque solitario, pequeñas gotas de lluvia comenzaron a caer del cielo, como si un mal presagio nos hubiese llegado, el ambiente se enfriaba, nuestros pasos eran cada vez menos precisos, la tierra enblandecida nos dificultaba el movimiento continuamente, nuestras armaduras nos hacian pesados undiendonos en el fango, nuestros cascos se humedecian por lo cual debiamos constantemente limpiarnos la cara, fue entonces cuando a mitad de aquel lugar observamos la leyenda hecha realidad, dejenme mostrarles, cuan verdadera era nuestra leyenda...

Momentos del pasado:
Spoiler:
*En el bosque*

Llevabamos un tiempo caminando bajo la lluvia, cuando Garanimo y Faramias dieron la orden de detenernos, frente a nosotros en una hilera avanzaban decididos, figuras oscuras como la noche, con cascos que cubrian sus rostros dejando visibles solo aquellos ojos rojos tan penetrantes, su numero era inferior, solamente alrededor de cincuenta, estas ultimas criaturas no perdieron tiempo y se formaron en una sola linea, desenvainando unas largas espadas y colocandolas frente a si preparandose para la batalla, asi fue como comenzaron a avanzar lentamente.

Faramias: Aqui es donde los detendremos, no retrocedan!!!.

Iloquio: Esta loco, no podemos derrotarlos, a ellos no, son demonios, se alimentan de la noche.

Garanimo: Calmate Iloquio, solo son leyendas antiguas.

Jarasimo: Eran leyenda cuando no existian, ahora son una realidad Garanimo.

Faramias: No importa lo que sea, aqui debemos detenerlos!!!.

Entre dudas y miedo nos formamos preparados para detener a esos seres tan espectrales, nuestras lanzas fuertemente sujetadas apuntaban en la direccion de tales enemigos y finalmente sucedio, cuando se encontraban a unos cuantos pasos de nuestra ubicacion arremetieron en nuestra contra, aquellos que se encontraban en la primera fila atacaron con sus lanzas, pero los enemigos evitaron el ataque y con una destreza digna de asombro de una sla estocada fulminaron a varios miembros de la primera fila, los que habian sido derrotados cayeron al suelo y no se movieron mas, los que quedabamos en pie observamos con asombro a los caidos, los enemigos de nueva cuenta elevaron sus espadas listos para un nuevo ataque.

Faramias: No tengan miedo!!.

Uno de nuestros enemigos ataco a Faramias pero este con su lanza le atraveso por el pecho, el enemigo por algunos segundos lucho, a lo cual Faramias remato con su espada, el cuerpo de aquel ser espectral se desplomo para no volver a levantarse.

Faramias: Por lo que he visto...les podemos matar.

Y dicho esto llenos de confianza nos lanzamos en contra de aquellos monstruos de leyenda, la batalla parecia equilibrada, puesto que nuestros enemigos se veian superados en numero, pero aun asi nuestros caidos eran muchos, la lluvia no ayudaba en mucho a nuestra causa, nuestra batalla se mantuvo igualada por un largo periodo de tiempo, aunque finalmente salimos victoriosos, con mas de nuestros hombres caidos la victoria fue nuestra.

Nos llevamos a nuestros caidos, dejamos a los enemigos en la tierra, regresamos al campamento, una reciente batalla habia terminado, sin la ayuda de los olvidados, nuestros hermanos habian salido victoriosos, con tantas perdidas, la ciudadela protegida por las filas del rey Genortes no deberia estar muy bien protegida, era cuestion de tiempo para que lograsemos tomarla, por ahora solo nos quedaba esperar...el dia nuevamente es nuestro.

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Especificaciones:

Armadura de los Meserios:
Spoiler:

Los olvidados:
Spoiler:

Oka

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Re: La odisea de los Meserianos.

Mensaje por Oka el Dom 09 Ene 2011, 5:18 pm

Las Guerras de Nemea

ACTO II: "En el reino de Genortes"

Capitulo IV: "Rumbo a Gauramena"


*Momentos del pasado*

Pasaron asi dos dias y sus noches, al amanecer del tercer dia atacamos con fuerza la ciudadela, ofreciendo poca resistencia logramos tomarla con el minimo de bajas, no tomamos prisioneros, apilamos los cadaveres de nuestros enemigos en grandes montañas y los quemamos, al atardecer del mismo dia llego un mensajero proveniente de las tierras del norte, el mensaje es leido en voz alta ante todos los Meserianos.

"Por oredenes de nuestro noble rey Rafaelus, se expresa que los Meserianos deben continuar su lucha en las tierras del rey Genortes, mas alla, al otro extremo del mundo, en el reino del este, nuestros ejercitos ganan terreno dirigiendose al sur, es vuestro deber, proteger este sitio tomado a cualquier costo, dentro de unas semanas, os enviaremos refuerzos y suministros, hasta entonces, debeis avanzar rumbo a la capital del reino, debilitando la posicion de nuestros enemigos"

El mensaje es claro, no volveremos a casa, no hasta que este reino alla caido y eso no sera pronto, el reino del oeste es muy grande, la capital esta aun lejos de siquiera estar debilitada, Narectus convoca a sus comandantes a una reunion, la noche pasa, es hora de dormir. Llega la mañana el sol nos bendice con su luz, los comandantes regresan, ya han planeado el proximo movimiento. Pirontes se dirijira a Rasanama, mas alla de las llanuras de Efiortes, Faramias se dirijira a Gauramena, mas alla del bosque de los Talisinos, mil hombres aompañaran a cada comandante, al final del dia dos mil hombres salen de la fortaleza, los demas se quedan. Acompañando a Garanimo y a Faramias nos dirijimos a Furania, un pueblo donde podremos descanzar, no sabemos cuanto nos tomara llegar a Gauramena, nadie conoce bien estas tierras, los mapas que tenemos son inexactos.

Marchamos durante un dia y una noche, la mañana siguiente observamos un pequeño poblado, debe ser Faurania, entramos sin problema, no hay resistencia, no nos queda opcion arrasamos el poblado, no dejamos sobrevivientes, tomamos lo que podemos y marchamos nuevamente. Pasan dos dias y dos noches, no hay señales de Gauramena o del bosque de los Talisinos. Avanzamos a traves de grandes llanuras, algunos desafortunados mueren a causa de animales ponsoñosos, los enterramos como merecen y seguimos nuestro camino. Nos detenemos en un pequeño monte, ya es tarde, observamos a las lejanias, no sabemos donde estamos, Faramias y Garanimo discuten con el mapa, no hay forma de saber a donde movernos, estamos estancados, no sabemos si nos dirijimos a Gauramena o si nos dirijimos al enemigo; las provisiones comienzan a ser pocas, las raciones se vuelven cada vez mas pequeñas, los hombres estan inconformes, dudan de la capacidad de Faramias.

Un nuevo sol aparece, de nuevo emprendemos la marcha, comenzamos a sentirnos inquietos, si no encontramos suministros pronto estaremos muriendo de hambre, al final del septimo dia por fin la suerte nos sonrie, delante de nosotros se encuentra el bosque de los Talisinos, Gauramena debe estar cerca, acampamos en las afueras, las provisiones ya son minimas. El proximo dia avanzamos y nos internamos en el bosque, no hay inconvenientes, al menos no en este trayecto; el bosque es mas grande de lo pensado, acampamos por la noche y proseguimos nuestro camino el siguiente dia, pero esta vez algo sucede, caminamos lentamente y algunos sonidos provenientes del bosque nos alertaron, Faramias hace que nos formemos en linea de combate, mantenemos la posicion, pero no hay señales de enemigos, Faramias hace que dos exploradores avancen lentamente y es alli cuando tras avanzar apenas unos pasos caen muertos por el efecto de lanzas.

Un grito de guerra se hace presente, por todas direcciones enemigos comienzan a emerger, caimos en una emboscada, arrojamos nuestras lanzas, matamos a cientos, pero son como un enjambre, su numero no parece tener final, preparamos nuestras espadas y esperamos su arremetida el combate se inicia, fuertes golpes aciertan contra nuestros escudos, atacamos y matamos a varios enemigos...o deberia decir, enemigas; observamos mejor, figura femenina, fuerza masculina, no hay duda, son las mujeres mas temibles sobre la tierra...amazonas. No hay momento para la compasion, atacamos y matamos sin piedad, pero su fuerza es admirable, perdemos a cientos y el combate aun no finaliza.

En un momento todo se vuelve confuso, me encuentro peleando frente a una mujer y con mi espada la atravieso, sus ojos pierden la vida y los cierra para siempre, me giro buscando mas enemigos y algo me golpea en el rostro, mi cuerpo azota contra el suelo, todo me da vueltas, observo a una mujer sobre mi apuntando con su lanza, antepongo mi escudo, un estruendo retumba en mis oidos, la mujer toma mi escudo y me lo saca de la mano, lo lanza lejos, tomo mi espada y ataco desde el suelo, con envidiable agilidad se aleja evitando el daño. Me levanto aun aturdido, la mujer se lanza en mi contra, bloqueo su ataque con el filo de mi espada pero antes de acestar un golpe ella realiza su movimiento, con el cuerpo de la lanza me golpea nuevamente haciendome tambalear unos pasos, parte de mi vista se vuelve roja, la sangre comienza a caer de mi frente, escucho su rugido de guerra, apenas con tiempo observo como ella ataca y me agacho evitando el filo de su lanza; de nueva cuenta el cuerpo de su lanza me golopea la cara haciendome caer al suelo. Pierdo mi espada, no se donde a caido, todo se vuelve confuso, la vista apenas me alcanza para observar una silueta femenina dirigiendose rapidamente en mi contra, una de mis manos toma el cuerpo de una lanza, la tomo como fuerza arrebatandosela al cuerpo de un difunto; apunto mi lanza al frente y la amazona se clava contra ella, su cuerpo se desploma sin vida, algunos segundos para retomar el aire; limpio la sangre de mi rostro, un poco de visibilidad regresa a mi.

La batalla termina con la muerte de la ultima amazona a manos de Garanimo, recojemos nuestras armas y enterramos a nuestros caidos, perdimos a muchos, mas de trescientos caidos, poco mas de quinientos heridos, incluyendome, nuestras heridas no son serias, pero con el tiempo comenzaran a pesarnos, avanzamos todo el dia, acampamos de nueva cuenta en el bosque, las raciones son mayores, ahora que nuestro numero es mas reducido, Gauramena no debe estar lejos, pero ahora no somos tantos, tal vez no lo logremos. El dia inicia, marchamos toda la mañana hasta salir del bosque, a lo lejos sobre una pequeña colina un pueblo considerable se encuentra establecido, debe ser Gauramena, marchamos medio dia, acampamos cerca de Gauramena, ocultos tras pequeñas colinas, asaltar el poblado no sera tan sencillo, por lo que se nos ha dicho Gauramena provee importantes cantidades de trigo para Genortes, estara bien protegida.

Nos movemos por la noche, ocultos por las sombras, rodeamos a Gauramena, sus defensas son basicas, suficientes para detener un pequeño ataque, pero ineficientes ante un ataque como el nuestro, observamos la vigilancia, poco mas de cuatrocientos soldados, mas los aldeanos que puedan defenderse, un punto ciego protegido por una colina mas grande los hace vulnerables, un pequeño grupo subimos a la colina y bajamos por ella, no somos detectados, nos dirijimos a las tres entradas de Gauramena, asesinamos a los guardias y abrimos las compuertas, nuestros hermanos entran y comienza la batalla, muchos guardias despreocupados son asesinados sin poder oponer resistencia, los aldeanos intentan defenderse, es inutil, acabamos con todos, no dejamos prisioneros.

Al amanecer Gauramena es nuestra, ahora los suministros son mas que suficientes, conseguimos unos cuantos caballos, enviamos a dos mensajeros para entregar el mensaje a Narectus, por tres dias y sus noches descanzamos, el cuarto dia los mensajeros regresan, debemos destruir el poblado y llevarnos todo con nosotros, nuestra mision aun no termina, Gauramena ha caido, pero de alguna forma Genortes se ha enterado de nuestra incursion, sus tropas se estan movilizando y se dirijen a Rasanama, donde Pirontes a recibido la orden de mantener la posicion por ser un importante punto en la distribucion del agua para Genortes.

Debemos marchar enseguida para engrosar las filas de Pirontes, no hay tiempo para mas descanzo, los caballos disponibles son usados para llevar la carga, marchamos la tarde de ese mismo dia.

Capitulo V: "El rumbo de los pantanos"


Y asi es queridos hermanos, como despues de haber arrasado Gauranema marchamos rumbo a Rasanama, a una gran distancia y corriendo contrareloj, las fuerzas de Genortes se hacercaban al noble Pirontes quien debia mantener su posicion a cualquier precio!!!. Nuestro tiempo era limitado, dias de ventaja nos llevaban las fuerzas de Genortes, pero un paso no usado estaba por ser nuestro camino a la victoria.

Alli en el mapa, marcado como un camino maldito, se extendia un inmenso pantano, existente, desde la misma creacion de los reinos, miles de soldados han sido victimas de este fantasmal paso, pero nuestras opciones reducidas eran,el momento de tomar riesgos habia llegado, asi que marchamos, hasta llegar a este pantano, alli con nuestros propios ojos observamos el porque se creia maldito, una espectral neblina ocultaba en su mayoria aquello que dentro podriamos encontrar.

Momentos del pasado:
Spoiler:
*En el pantano*

Llegamos al pantano, la neblina nos impide ver que hay dentro, los caballos se inquietan, los hombres se ponen nerviosos, pero no tenemos opcion, llegar a Rasanama cuando las fuerzas de Genortes la allan tomado seria inutil, rodear el pantano nos tomaria dias, cruzarlo, nos ahorraria la misma cantidad de tiempo y nos pondria al frente de las fuerzas de Genortes. Faramias ordena la avanzada, nos formamos en una hilera y avanzamos lentamente.

La tierra es blanda, no podemos movernos con tanta fiabilidad, nuestra vision es casi nula, nos basamos en la posicion de nuestros compañeros, de vez en cuando resbalamos y caemos en grandes charcos de agua, pero apoyandonos unos a otros logramos resistir, ruidos extraños se escuchan alrededor del pantano, pero nadie logra saber que es, avanzamos con cuidado, pero algo nos sigue.

El dia avanza, no salimos del pantano, llegamos finalmente a un buen terreno de tierra, nos detenemos a descanzar un momento, pasan unas cuantas horas y volvemos a la marcha, esta vez no tenemos tanta suerte, caminamos un poco y caemos por un pedazo de tierra falsa, el pantano comienza a tragarnos, algunos salimos rapidamente, otros no tienen esa suerte y tras un buen momento de lucha mueren ahogados, no tenemos bajas significativas.

Anochece, salimos del pantano, hemos adelantado varios dias a las tropas de Genortes, Rasanama esta a unos cuantos dias de viaje. Marchamos sin mas percanses y finalmente llegamos a Rasanama donde Pirontes aguarda por los refuerzos, nos unimos a sus hombres, pero aun asi entre ambas unidades apenas logramos superar los mil quiniento hombres, no resistiremos un ataque masivo.

Durante los proximos dias montamos defensas extra, el pueblo de Rasanama se encuentra en una "trampa" mortal, rodeado por montes que no pueden ser descendidos, solo existe una entrada y asi mismo solo existe una salida, podriamos resistir unos dias, pero eventualmente caeriamos ante las fuerzas de Genortes, de ser asi no habra escapatoria, las defensas extra constan de algunas excavaciones disfrazadas, podremos hacer que cientos de soldados mueran aplastados por sus propios compañeros, pero no sera suficiente.

El dia finalmente llega, las fuerzas de Genortes aparecen en el horizonte, es atrevido especular, pero nos superan con facilidad, esto sera muy diferente a nuestras anteriores batallas, bajo el estandarte de el mismo rey, las fuerzas bien armadas y entrenadas avanzan, soldados instruidos, un digno reto para nosotros.

Salimos para cubrir la entrada, si nos quedamos dentro nos aplastaran, nuestra unica oportunidad es detenerlos en las afueras, somos pocos, pero tenemos que intentarlo, formamos a nuestros hombres, la batalla esta por comenzar...

Oka

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