Saint Gabriel: "Tears of a Child"

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Saint Gabriel: "Tears of a Child"

Mensaje por Oka el Sáb 26 Feb 2011, 12:27 pm

Dedicatoria:

Una nueva Aventura y por supuesto una nueva dedicatoria, me gustaría dedicar este fic a todos aquellos que juegan o alguna vez jugaron a Saint Gabriel, espero lo disfruten.

Prologo:

Musica de fondo:
The World's Forgotten, The Words Forbidden

“Pensé que lo había vivido todo, tras una búsqueda casi interminable finalmente decidí regresar a esta tierra abandonada por los dioses, ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la caída de aquel joven?, he perdido la cuenta, los días y las noches ya no significan nada, recuerdos que nublaban mi mente son ahora meras imágenes pasajeras cuyo significado es más insignificante que el hecho de porque sigo vivo, he luchado contra enemigos inimaginables y he llegado hasta los rincones más alejados del mundo, he conocido la felicidad y la tristeza, la fuerza y la debilidad, pero sobre todo he conocido el miedo, ese miedo que recorre tu alma despojándote de todo lo que te hace humano, es una sensación tan terrible que uno preferiría estar muerto, pero no yo…aun no, hice una promesa y no puedo romperla, sin embargo jamás imagine que esa promesa sería tan difícil de cumplir, nunca imagine que después de una extensa búsqueda me aguardaba la más difícil travesía que jamás allá imaginado, ¿quieres saber quién soy?, mi nombre es…Jay Kross”

SAINT GABRIEL: “TEARS OF A CHILD”
Capítulo I: “Bajo la Lluvia”

Música de Fondo:
Pearls of Light

Gotas de lluvia caen sin cesar, gotas de lluvia tan hermosas en su viajar, azotando en contra del cristal; una pequeña habitación y en ella un joven de negra cabellera quien sentado en la cama parece meditar, su mirada clavada en un libro finalmente se detiene al momento que aquel libro es cerrado, el muchacho se levanta de su lugar y camina por la solitaria habitación dejando el libro sobre un estante para posteriormente salir de ella, su caminar es dirigido a través de pequeños pasillos hasta finalmente salir de lo que es un motel, la noche es solamente opacada por las tenues luces que iluminan toda la ciudad, las frías gota de lluvia golpean con fuerza el pavimento mientras el sujeto avanza en solitario a través de las solitarias calles dirigiéndose a un gran parque que gracias a la lluvia torrencial parece deshabitado.

Finalmente tras minutos de caminata bajo la lluvia el extraño se detiene bajo un árbol sentándose en su base, elevando un poco su mirada, sus ropas mojadas se integran de unas botas negras, unos vaqueros, una sudadera blanca y bajo de esta una playera del mismo color, en su cuello lleva un colguije y en sus manos un par de guantes azules, la capucha de la sudadera cubre buena parte de su cabeza, pero sus ojos negros aún son visibles al igual que parte de su cabello.

“No puedo, ya han pasado más de tres meses y aun no puedo contener esta sensación, jamás…jamás me hablaron de esto…porque…maldición aquí viene de nuevo”

Repentinamente aquel joven lleva sus ambas manos a su cabeza sujetándola con fuerza conteniendo un grito de agonía, sus ojos comienzan a cambiar a un color amarillo mientras sus dientes comienzan a transformarse en colmillos.

“¿Por qué luchas muchacho?, sabes bien que es lo que deseas, cuando luchaste con esa maldita, ¿acaso no fue esplendido tener todo ese poder?, dime, ¿por qué te resistes a tenerlo?, solamente debes aceptarlo hahahaha”

Finalmente la silueta de aquel sujeto vuelve a la normalidad dejando que sus manos se desplomen sobre el pasto y jadeando pesadamente recargado sobre el tronco de aquel árbol, tras unos minutos de reposo decide regresar al motel entrando de nueva cuenta en aquella pequeña habitación, sin embargo al observarla detenidamente se da cuenta de que no está solo.

????: ¿Cómo estas Jay? *exclama desde un rincón de la habitación*

-¿Quién eres y como me conoces?-

????: Es sencillo, nunca podría olvidarte, después de todo…por algo eres mi hijo.

Fue así que terminadas estas palabras de las sombras emerge una silueta robusta, mostrándose a un hombre alto de tez morena, de cabellos negros con canas, una prominente barbilla, abundante barba, con ojos negros y un par de cicatrices en su rostro.

????: Pensé que jamás te encontraría.

Oka

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Re: Saint Gabriel: "Tears of a Child"

Mensaje por Oka el Sáb 05 Mar 2011, 6:13 pm

Capitulo II: “Sombras del pasado”


Musica de Fondo:
Hymn

La reacción de Jay ante tan enigmáticas palabras no se hace esperar pues con fuerza se lanza en contra de aquel hombre tomándolo sin problemas por el cuello y estrellándolo contra una de las paredes de aquella habitación comenzando a asfixiarlo

-Hijo de puta-

Sus ojos llenos de rencor no dejan cabida para la compasión, su mente únicamente se enfoca en acabar con la vida de ese desgraciado quien se atrevía a llamarse su padre pero de quien no sabía nada, desde pequeño se había sentido solo y ahora llegaba un tipo como el para proclamarse su padre…patrañas.

-Te voy a matar-

????: Jay….solo dame un segundo…

Sus manos aprietan con más fuerza sin temor alguno pero repentinamente algo irrumpe en la habitación tomando a Jay por el torso y lanzándolo por los aires hasta estrellarlo en una pared contraria, por algunos segundos el lycan no se ubica pero poco después eleva su cabeza observando frente a si a una mujer hermosa de rubia cabellera y esbelta figura quien apresurada ayuda al sujeto que hace poco estaba siendo asfixiado por Jay, con algo de esfuerzo este último se levanta y se prepara para atacar de nueva cuenta pero otra figura hace acto de presencia, se trata de una niña de no más de quince años quien colocándose frente a las otras dos personas parece desafiar a Jay.

-Apártate niña o te voy a hacer pedazos, no me voy a detener y me da igual si tengo que matarlos a los tres- *su tono de voz fúnebre denota a un Jay pocas veces visto*

????: Si no quieres entender tendremos que hacer esto a la fuerza *clama con dificultad el hombre* Lo siento

Es momento en que tanto el cómo las dos mujeres se lanzan en su contra, la mirada fulminante de Jay denota una concentración absoluta al momento que cerrando sus ojos los abre nuevamente denotando los ojos de un felino observándolo todo en cámara lenta, el primero en llegar con él fue el hombre quien intenta sujetarlo, ante esto Jay únicamente se mueve a un lado con una velocidad casi irreal para después propinarle un codazo en la cara sacándolo a volar de la habitación por una ventana, seguidamente la mujer parece intentar propinarle un arañazo pero de nueva cuenta Jay se agacha evitándola para después propinarle un golpe brutal en el estómago sofocándola y finalmente aquella niña salta con la firme intención de caer sobre Jay, pero este girando y lanzando una patada la estrella contra una pared, en un solo instante había derrotado a los tres sin ningún problema pero casi al instante es atrapado por alguien nuevo, un joven de unos dieciocho años al momento que todos los demás se reincorporan rodeándolo.

????: Escúchame, no venimos a hacerte daño *clama con seguridad el hombre*

????: Lamentamos haberte atacado pero…necesitamos tu ayuda *clama la mujer*

-¿Mi ayuda?, ¿quieren que crea que tras tantos años de repente un hombre que dice ser mi padre aparece solo para pedir mi ayuda?, que estupidez más grande-

????: Te he buscado por un buen tiempo, pero no he podido localizarte Jay, eres alguien difícil de ubicar, te mueves de un lugar a otro continuamente, déjame presentarme soy Dan Fleygas, yo soy tu padre Jay, ella es mi esposa Verónica Green, ellos son mis hijos, mi pequeña Estefany y mi hijo Jake, son tus hermanos.

-Hermanastros- *menciona con cierto enojo al momento que se libera*

Verónica: Sabemos que no es una situación cómoda, pero estamos desesperados, necesitamos tu ayuda.

-Porque habría de ayudarlos, en especial porque habría de ayudarte- *señala a su padre* -Tu jamás me ayudaste, no te debo nada-

Dan: Tienes razón, pero si no fueras el único capaz de solucionar nuestros problemas jamás habría venido, sé que he cometido errores contigo Jay, pero he venido a pedirte…no…a suplicarte que me ayudes, que nos ayudes.

Jake: Realmente necesitamos tu apoyo.

Estefany: Te daremos lo que pidas.

Verónica: Pero tienes que ayudarnos

-Sigo sin saber para que me necesitan, además como ya he dicho no tengo porque ayudarles- *se encamina a la salida*

Dan: Te lo ruego Jay, ayúdame a salvarla…una de tus hermanas te necesita.

*Jay se detiene en la puerta y se gira levemente* -¿A qué te refieres?-

Dan: Jay, es hora que sepas algunas cosas de tu pasado.

Oka

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Re: Saint Gabriel: "Tears of a Child"

Mensaje por Oka el Jue 12 Mayo 2011, 11:31 pm

Off: Pido una disculpa por haber dejado colgado este Fic, pero la verdad es que he tenido muchas cosas que hacer y andaba falto de inspiración, pero ahora espero continuar con ello de la mejor manera posible.

Capítulo Especial

Capitulo III: “Almas gemelas”

“Porque si no entiendes tu pasado
Sera imposible que comprendas tu presente
Y si no entiendes tu presente, lo único
Que te depara el futuro es desesperación”


“Una revelación que estremece el alma de Jay!”

Dan: Tu no fuiste hijo único de tu madre, al menos no de mi sangre. Jay, tú tienes una hermana de sangre, tu hermana menor…te necesita.

Por un momento todo se quedó en silencio, los ojos de Jay se abrieron de par en par al unísono que su boca, algo le golpeaba el pecho, un sentimiento aplastante recaía sobre todo su ser, ¿una hermana?, ¿eso era posible?, las manos le sudaban mientras un temblor incontenible se hacía presente en su cuerpo, quería hablar pero de su boca no salían palabras, sus ojos ahora dirigidos al vacío comenzaron a formar en su cabeza una imagen antigua, borrosa, casi un recuerdo oculto de su pasado, algo que hasta ese momento…había olvidado.

Flash Back: “Noche de lobos”

Musica de Fondo
Forever

Spoiler:
-Estoy aburrido maestro, ya he aprendió a controlar mi poder, ¿Por qué no puedo ir al bosque?, tal vez pueda conocer a más gente como yo.

Isias: Todo a su tiempo Jay, apenas tienes 15 años, aun te falta algo de tiempo, será mejor que vengas, es más divertido jugar ajedrez *el anciano sujeto se mantenía frente a una mesa con un tablero de ajedrez de madera, bastante desgastado pero que en su tiempo debió ser muy elegante*

-BAH, eso no es divertido, ya casi anochece, eso sí es divertido-

Isias: Sé que te gusta la noche pero aun no estás listo para recorrer los bosques tu solo, estamos muy lejos de casa y no sabemos que peligros podía haber en este sitio.

-Vamos esto es Italia!, hay muchas cosas divertidas-

Isias: Hmmm, no puedo contigo, mejor ve a tu recamara, mañana hablaremos, además la semana que viene veremos a tu madre, ¿ no te da gusto?.

-Claro que sí, ha pasado casi tres meses desde que no la veo, pero gracias a usted he mejorado en todo aspecto, bien me iré a dormir-

Aquel muchacho, se trataba de Jay, un Jay adolescente, de estatura media, cuerpo delgado, un par de ojos negros con un cabello alargado hasta sus hombros siempre desalineado, sus ropas distaban mucho de las que después usaría, portaba unos tenis acompañados de unos calcetines blancos, un short deportivo de color azul junto a una sudadera del mismo color que ocultaba debajo una playera blanca de manga corta. Se encontraban en otoño, una época bastante agradable en las hermosas llanuras itálicas, la casa de Isias, era una mansión bastante vieja y descuidada, encontrabase en medio de un monte, alejado a varios minutos del pueblo que podía verse a lo lejos en un valle; la mansión que ahora solo era habitada por Jay, Isias y una sirvienta, parecía haber sido en su momento un lugar de esplendor y riqueza, pero ahora se trataba de poco más que una choza gigante en la cual uno podía dormir medianamente tranquilo, aunque no era elegante, a Jay no le molestaba, toda su vida había regulado sitios como ese e incluso peores, además le encantaba estar rodeado de un extenso bosque, donde todas las noches escuchaba a los lobos aullar a la luna, sentía curiosidad de encontrarse con algún lycan, había aprendido por parte de sus enseñanzas que algunas tribus lycan habitaban en bosques de manera salvaje, siempre había sentido el ferviente deseo de observar con sus propios ojos si esto era verdad, desde su habitación dirigía su mirada al bosque todos los días a través de una ventana vieja semidestruida, su habitación era poco más que un cuartucho de mediano tamaño que contaba solamente con una cansa desgastada, un tocador casi a punto de caer y un baño que se mantenía limpio únicamente gracias al cuidado de la sirvienta, varias veces había suplicado a Isias le llevase al bosque de noche, que es cuando mayor actividad debería tener un lycan, pero este se había negado cada vez desde hacía ya más de dos años.

Era gracioso, cada vez que estaba en su habitación a Jay le gustaba leer libros de Isias acerca de lycans y sus diversas formas de pensar, un día, incluso se sorprendió de leer que una tribu muy poderosa y guerrera era la de unas mujeres que se parecían a una antigua leyenda de “amazonas”, mujeres fuertes y con más coraje que otros lycan, también le gustaba recordar el tiempo que había conocido a Isias, ya llevaba 4 años desde que había aceptado ser discípulo de Isias, quien a través de los años le había instruido, educado y sobre todo, guiado a través de su camino como lycan, Isias no era un lycan, pero por alguna razón parecía comprenderlos a la perfección, era un hombre viejo, de más de 55 años, de cabellos canosos y una pronunciada barba blanca que se rasuraba continuamente para mantenerla “estética”, sus costumbres distaban mucho de las actuales y más bien parecía un antiguo señor que prefería apegarse al pasado, sus ropas siempre eran elegantes aunque para Jay parecían ridículas, de vez en cuando le jugaba bromas pero Isias en lugar de enojarse parecía divertirse con ellas, era un hombre muy culto, leyendo todo el tiempo, siempre estaba acompañado de un libro acerca de temas interesantes, aunque Jay de vez en cuando podía escucharlo hablar entre sueños, cuando Isias despertaba de estos buscaba siempre su escopeta vieja que guardaba en un armario, nunca entendió porque hacia eso pero suponía que en su pasado había tenido algunos problemas.

Como sea, ese día especialmente, habría luna llena, Isias se había ido a acostar temprano como era natural, la sirvienta, a quien Jay gustaba llamar “Nana”, era una mujer de años, tendría alrededor de 40 años, de cabello negro y largo hasta la cintura, una figura voluptuosa y una sonrisa amable, hacia todos los quehaceres del hogar y era una persona extremadamente amable, sobre todo con Jay a quien mimaba con pequeños regalos que traía de vez en cuando de pueblo, ella vivía precisamente en el poblado no muy lejos de aquella mansión, pero vivía con Isias, a Jay le gustaba decir que ella y su maestro eran novios, pues de vez en cuando les encontraba hablando entre ellos con gran interés, sin embargo ella tenía un defecto, era una mujer extremadamente predecible, tanto así que con el poco tiempo que Jay había vivido en ese lugar había aprendido toda su rutina, desde que se levantaba hasta que iba a dormir, esto era un beneficio para Jay, pues era una manera fácil de escaparse, ese día, especialmente, Nana se fue a dormir al mismo tiempo que Isias, eran apenas las 8 de la noche, pero en aquel lugar alejado de la civilización ya reinaba una oscuridad casi total, para cualquier humano sería difícil ver aun con la luz que brindaba la señora luna, pero para Jay no era problema, él no era humano y sus sentidos, estaban más desarrollados, abriendo su ventana con cuidado salió de su habitación y salto desde su balcón hasta caer en el suelo, observo de reojo la mansión y después a toda marcha se dirigió al bosque.

Se internó en el bosque y comenzó a correr rápidamente hasta el cansancio, se detuvo en un pequeño paraje y comenzó a buscar rastros de otros lycan, pero no parecía haber rastro de ellos, paso así toda la noche, hasta que se convenció de que en ese lugar no había ninguno, estaba próximo a amanecer, Isias se levantaba regularmente cuando salía el sol, debía apresurarse a regresar, pero en ese instante algo le erizo el cabello, una risa poco regular y de una tonalidad femenina, sin duda no era en las proximidades inmediatas, pero su odio detectaba presencia no muy lejos de su ubicación actual, se acercó con cuidado hasta llegar a un claro donde había un riachuelo, observo atentamente y pudo observar no solo una, sino dos figuras femeninas desnudas que parecían estarse bañando, una de ellas parecía ser una mujer joven, de alrededor de 20 años, la otra era una jovencita de unos 12 o 13 años, ambas reían mientras jugueteaban una con la otra, la cara de Jay se puso roja como un tomate, jamás había visto mujeres desnudas y ahora tenía cerca de el a dos, no pudo evitar exclamar unas cuantas palabras en voz baja, su peor error hasta ese momento.

La mujer más grande se giró inmediatamente observando encolerizada a Jay, la mirada fue tan penetrante que en ese mismo instante Jay dio unos pasos atrás y comenzó a correr con todas sus fuerzas, el corazón le latía cada vez más fuerte, casi al punto de sentir que se le iba a salir del pecho, volteaba repetidamente para cerciorarse si le estaban siguiendo pero se sorprendió al no ver nada, se detuvo ocultándose detrás de un árbol y observo varias veces, pero no había nada, suspiro y después de un tiempo comenzó a reír, además para él había valido la pena aquella persecución, cada vez que recordaba las imágenes de esas dos mujeres desnudas se enrojecía, pero todo ese sentimiento fue remplazado al tiempo que algo le golpeo mandándolo a volar unos cuantos metros hasta caer en el pastizal, se levantó adolorido y desorientado para después observar la aterradora figura de un lobo de enormes dimensiones, un pelaje blanco de color hermoso y unas fauces sedientas de sangre, retrocedió unos cuantos pasos y fijando su mirada en los ojos de aquel animal pudo distinguirlos, se trataba de aquella mujer que había observado, una verdadera lycan, su garganta se quedó seca, las gotas de sudor recorrían su cuerpo mientras intentaba buscar una ruta de escape pero tardo demasiado pues el lobo se lanzó contra el golpeándole y estrellándole con un árbol de cabeza, las imágenes que seguían eran borrosas, una figura desnuda de una mujer joven parada frente a él mirándole con indiferencia, una niña pequeña a su lado quien parecía asustada, después un gran “Boom” seguido del escape de esas mujeres y acompañado por la llegada de un hombre que parecía hablarle a Jay, pero este no podía escucharle, el cuerpo se hacía más pesado…perdió el conocimiento.

Una brillante luz que era molesta, poco a poco recupero su visión, se encontraba una vez más en aquel cuartucho desarreglado, a su lado se encontraba Nana y frente a él en una pose meditabunda estaba Isias quien leía un libro con cierta desesperación como si buscase algo en él, Jay agito levemente su cabeza y elevo sus manos un poco, Isias al ver eso centro su atención en el pequeño, su rostro mostraba como pocas veces una actitud de enfado, con fuerza cerro el libro y ordeno a Nana que saliera de la habitación, la sirvienta respondió con rapidez y cerró la puerta dejándolos solos.

Isias: ¿Por qué nunca me escuchas? *grito con enojo*

-Lo siento…pensé que si iba me encontraría a un lycan-

Isias: Pues lo encontraste y vaya que tipo de lycan encontraste!

-Yo….-

Isias: *suspiro* Jay *se acercó a la cama donde permanecía acostado el joven* Es hora de que aprendas, que en esta vida hay maldad por doquier, incluso en los lycan.

-Eso no es cierto!, los lycan luchan por lo que es correcto, son los vampiros los que tratan de romper el equilibrio natural-

Isias: Jay, en esta vida hay muchas variantes, la vida no se divide en lycans, vampiros y humanos, todos tenemos luz y oscuridad en nuestros corazones, así como hay vampiros que pueden ser buenos, existen lycan, que pueden llevar consigo la muerte y la destrucción, nunca lo olvides Jay, lo que nos diferencia como personas, son los caminos que elegimos seguir, son esas deciciones importantes las que nos definen en el mundo.

-Pero, ¿cómo sabré que es lo correcto entonces?-

Isias: Esa mi querido Jay…es la pregunta correcta *exclamo con una gran sonrisa*

Musica de Fondo:
Running up that hill

-Tarde muchos años en entender esas sabias palabras de mi mentor- *exclamo Jay de repente tras quedarse en silencio unos cuantos minutos y tras haber asimilado todo el asunto* -Te ayudare en aquello que pides, pero no será porque me lo hayas pedido, sino porque según mi punto de vista, es lo correcto-

Dan: Muchas gracias, pero lo que sigue no será fácil, Jay, tu hermana está en un grave riesgo, solo tú puedes salvarla y eso es porque eres el único capaz de ir a ese lugar.

-¿Ese lugar?-

Dan: Tu hermana no está aquí, al menos no del todo, acompáñame…

Jay salió de aquel lugar acompañado de su “nueva familia” pago la cuenta y subió a una camioneta suficientemente grande para los cuatro, durante el trayecto Jay se mantuvo en silencio observando por su ventana como la lluvia poco a poco se detenía, salieron de aquella ciudad y entraron a un camino de tierra, adentrándose poco a poco en el bosque, el silencio era incomodo, más para la niña pequeña que constantemente se le quedaba mirando a Jay casi examinándolo y en cierta forma pidiéndole que hablase de algo tan solo para romper el sepulcral silencio, pero Jay no lo hizo, tenía muchas cosas en la mente y estaba ocupado acomodándolas de la mejor manera posible para darle coherencia a todo el asunto, finalmente se detuvieron en lo que parecia ser una granja abandonada de tiempo y comenzaron su trayecto a pie, aún estaban cayendo pequeñas gotas de agua y el camino lodoso complicaba la labor de escalar un pequeño monte, tras varios minutos de camino lograron llegar a lo que parecía una cueva, estaba resguardada por varios lycan en su forma animal, de no haber sido por la señal de Dan de que Jay era un invitado seguramente le habrían atacado, se adentraron apoyados por las luces de unas cuantas antorchas hasta llegar a una gran sala natural, ahí se encontraban reunidos alrededor de una mesa varios lycan de forma humana y con un aspecto anciano, ellos simplemente observaron a Jay y continuaron en su ingesta de alimentos, la familia condujo a Jay a través de mas pasadizos hasta que finalmente se encontraron frente a una pequeña sala.

Al entrar Jay abrió los ojos de par en par, había 6 lycan muy ancianos presentes, ubicados estratégicamente y simétricamente en distintos puntos de la habitación, parecían estar en una pose de concentración algo extraña y diferente a la de un humano, recitaban palabras en un lenguaje extraño, la habitación estaba toda marcada con diversos dibujos y símbolos que parecían constituir un sello, en el centro sobre una gran roca se encontraba el cuerpo semidesnudo de una jovencita de unos 17 años, quien estaba cubierta por una delgada sabana y mantenía sus ojos cerrados, la boca de Jay estaba abierta de tal manera que si se hubiese tragado una mosca seguramente habría caído muerto al instante, aquella muchachita, tan hermosa, tan fina de facciones era la viva imagen de su madre, aquel rostro, no había duda, esa mujer era su hermana, Jay intento entrar a la habitación pero fue detenido por Dan, quien observaba atentamente.

Dan: Si entras tu energía alterara la del círculo, ella es tu hermana Jay, hace unos cuantos días que está en esa posición y ha sobrevivido únicamente gracias al poder de estos 6 sabios, pero el tiempo se acaba, cuando la fuerza que envían estos 6 sabios a su cuerpo se acabe, su alma no podrá regresar nunca más.

-No entiendo nada, a que te refieres, ¿cómo se supone que voy a ayudarla?, pensé que estaba en algún peligro pero ella más bien parece estar…- *observo con cierto temor a la mujer* -Muerta-

Dan: No estás del todo equivocado, su alma se debate entre la vida y la muerte, es por eso que te necesitamos, para que regreses su alma a su cuerpo.

-No me jodas- *exclamo con cierto tono impulsivo mientras giraba a ver a su padre* -¿Acaso me has visto cara de espíritu?, como mierda se supone que voy a salvar su alma-

Dan: Cálmate

-Como jodidos quieres que me calme!- *Jay entonces tomo a su padre por el cuello y golpeándolo contra una pared cercana le miró fijamente a los ojos lleno de ira* -Me estás diciendo que ocupas mi ayuda, después me dices que tengo una hermana sanguínea, ahora me muestras a mi supuesta hermana y dices que su alma está en peligro, no conforme con eso me dices que solo yo puedo salvarla pero como mierda se supone que voy a hacer eso, es imposible regresar a alguien de la muerte, nadie puede hacerlo y a como me has descrito la situación el alma de mi hermana ya está jodida!-

Dan: *tomo las manos de Jay y con cierta tranquilidad se las quito de encima* Si ya estuviera muerta no me hubiera molestado en buscarte, aún hay forma de salvarla pero necesitamos de tu ayuda, eres el único que puede traer su alma de vuelta del lugar en el que se encuentra actualmente *observo fijamente a Jay y luego dio una pequeña carcajada* Te pareces mucho a tu madre, bueno…me refiero al carácter.

Jay se le quedo mirando sin decir palabra alguna mientras Dan le guiaba a través de mas túneles, su recorrido cada vez era mayor y cada vez se adentraban más y más en aquellas cuevas, sorpresivamente un destello de luz cegó a Jay temporalmente cuando pudo recobrar la visión observo asombrado que había salido repentinamente y ahora se encontraban en la cima de un monte, frente a una gran mansión bien decorada se erigía sobre el lugar, su padre le guio con singular rapidez hasta que ambos lograron ingresar en el lugar, ahora estaban solos, no supo en qué momento se habían separado de los demás, pero eso ahora no importaba, tras entrar en el lugar y observar la hermosa decoración llegaron a una gran sala comedor, donde sentado frente a una enorme mesa se encontraba un anciano, únicamente distinguible por sus arrugadas manos que sobresalían de una toga que cubría todo su cuerpo sin dejar nada visible, Dan se inclinó un poco y después sin decir palabra salió del lugar dejando a Jay solo con aquel extraño, el joven lycan se comenzó a acercar sin miedo alguno mientras una voz ronca salía de aquel extraño.

????: Es suficiente jovencito, no hace falta que te acerques tanto

-He de suponer que usted es el líder o algo así, sabe en realidad me da igual, solo quiero saber cómo salvar a mi hermana, es por eso que vine aquí-

????: Si comprendo tu situación, pero no es un asunto tan sencillo, en tu vida has enfrentado retos es cierto, pero dudo mucho que hayas enfrentado un reto como el que enfrentaras esta vez.

-No importa quién o que sea el enemigo, le derrotare y traeré a mi hermana de vuelta-

????: No es cuestión de quien o que…sino de dónde.

-¿Dónde?, que mierda es esa…-

????: *risa ronca* Jovencito, durante todos estos años que he vivido, no he conocido persona que este a la altura de este reto, me pregunto porque tu padre esta tan seguro de que tú puedes conseguirlo, tal vez sea algo descortés, pero no confió mucho en ti, antepones tu fuerza a la razón, hay obstáculos que no pueden quitarse con la fuerza bruta.

-Ya basta de rodeos y de toda esta tontería filosófica!, dígame que tengo que hacer para salvarla con un demonio!-

????: En realidad en palabras es simple…solo tienes que…ir por ella y traerla de vuelta…. *elevo su cabeza mostrando de entre las sombras de su capucha una sonrisa de dientes desgastados casi de forma irónica*

Oka

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