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Mensaje por Kiria el Miér 04 Jul 2012, 3:07 pm

Capitulo I

Eran momentos como aquel los que le ponian el pelo de punta a Rosalie, cuando todo el hospital estaba en calma, las ventanas oscuras, luces tenues, de acuerdo se suponia que todos estaban recluidos en sus habitaciones pues era hora de dormir asi que relativamente podia entenderlo, sin embargo eso no le brindaba tampoco mayor tranquilidad mientras vagaba por los pasillos desiertos sin mas compañia que el chirrido de la rueda derecha del carrito en el que transportaba los medicamentos, cuantas veces debia decirle al de mantenimiento que le pusiera aceite?, en serio era tan complicado?, suspiro resignada, con quejarse no solucionaria las cosas, al dia siguiente le daria la lata hasta verle hacerlo y listo, cuando llego a la ultima de las pacientes que veria esa noche respiro profundo animandose con la idea de que pronto estaria en casa y podria quitarse aquellos zapatos y tumbarse a dormir, habia hecho un turno doble, estaba rendida, aun asi no tuvo problema alguno en recordar la dosis exacta que le tocaba a esa paciente en particular, por simple requerimiento verifico en el expediente, extrajo la llave maestra que colgaba de una cadena a su cuello y abrio despacio.

Amanda Spencer estaba sentada en una de las esquinas, sosteniendo las piernas contra su pecho, la barbilla apoyada en las rodillas y la vista fija en la minuscula ventana desde la que se podia ver claramente la luna, sus ojos parecian enormes, siempre dilatados por el miedo a cosas que solo eran visibles para ella, al escuchar entrar a la enfermera oculto del todo el rostro y comenzo a mecerse rapidamente emitiendo un murmullo incoherente, haciendo caso omiso de su comportamiento Rosalie se acerco, le tomo del brazo con suavidad, la regreso a su cama y le aplico rapidamente la inyeccion que le permitiria dormir esa noche, Amanda jamas dormia si no era fuertemente sedada antes, era como si su cuerpo no lo necesitara, se quedo parada a su lado acariciando su cabello (no deberia hacerlo pero eso ayudaba a calmarla asi que al diablo con el protocolo) era tan joven, apenas si contaba con 15 años y su vida ya habia sido manchada por el horror, no era en realida de sorprender que su mente hubiese quedado destrozada de aquella manera, cuando el murmullo se volvio casi inaudible le ayudo a recostarse, y se dispuso a salir de la habitacion, mas antes de poder darse la vuelta la chica le sujeto por el antebrazo con una fuerza inusitada para la cantidad de somnifero que corria por su sistema, un tanto alarmada la enfermera intento liberarse de su agarre pero la expresion aterrada del palido rostro le hizo dudar, sus pupilas habian alcanzado un tamaño desmesurado, su mirada fija en el techo, movia los labios articulando palabras pero a un volumen tan bajo que Rosalie tuvo que inclinarse sobre ella (algo que tampoco estaba permitido) para escuchar.

-Los caidos... los caidos... despertaran... entonces, la guerra con ellos amenazara a todos... a todos... -Comenzo a gemir lastimosamente y sus ojos se enfocaron en ella.- hora... de decidir...-

Su voz se apago entonces, cerro los ojos vencida por los farmacos y se sumio en un seño destinado a ser inquieto.

Casi una hora despues de su encuentro con aquella paciente Rosalie finalmente llegaba a casa, en poco tiempo seria medianoche, tenia hambre, sueño, cansancio y... miedo, si, la verdad es que tenia miedo, no habia podido apartar de su cabeza las palabras dichas por la chica, sabia que era un tanto irracional puesto que eran desvarios fruto de su mente enferma pero incluso asi habia generado en ella una inquietud que se negaba a abandonarla, suspiro pesadamente al cruzar la puerta y cerrarla tras de si, extendio la mano hacia el interruptor de la luz, lo acciono... nada, el salon se mantuvo en penumbra, extrañada aparto la cortina de la ventana, si, el farol de la calle estaba encendido, es que la bombilla se habia quemado entonces?, conteniendo un gemido de frustracion saco el movil de su bolso y ayudandose con la luz azulada descifro el camino hasta su habitacion, un sonido de cristales interrumpio sus pasos, fragmentos de la bombilla descansaban en el suelo, habia estallado?, pero como?, por que?, una vez en su alcoba la debil iluminacion encendio de inmediato al oprimir el interruptor, se dirigio al armario un tanto mas tranquila al comprobar que al menos algo servia, tenia focos de repuesto, o al menos recordaba vagamente haberlos visto, mientras buscaba habia algo que rondaba su mente sin llegar a tomar forma, como si hubiese algo mal que habia pasado por alto, comenzo a regañarse a si misma por dejarse sugestionar por una de las enfermas cuando dio con lo que estaba diferente, un detalle tan infimo que no era de sorprender que no hubiese reparado antes en el: un destello de luz se colaba por la puerta del baño entreabierta...

Cuanto tiempo habia transcurrido desde que su vision se rompio el miles de dolorosos destellos?, habia sido una tonta al no darse cuenta de que algo iba mal, solo cuando el golpe precipito su cabeza hacia adelante comprendio que en realidad no estaba sola, el sabor de la sangre lleno su boca al chocar de frente con el muro, tarde, muy tarde, lo demas por suerte estaba borroso, habia escuchado voces, risas burlonas bajo el atronador zumbido en sus oidos, una vez habia intentado abrir los ojos pero el dolor pudo con ella, estaba mareada, conmocion cerebral seguramente, de hecho era peor que eso a juzgar por el tibio liquido que sentia bajar por su oido manchando la piel de su cuello, con que habia sido golpeada?, importaba acaso?... no, no era importante, solo importaba cuando terminaria todo, ahora entendia por que algunas personas perdian la razon, se replegaban a un lugar privado en su cabeza donde nadie podia alcanzarles, donde el dolor, todo aquel dolor que asaltaba su cuerpo, no existia, o al menos quedaba mitigado, por desgracia ella no lograba hacerlo, lo sentia, como su cuerpo era manipulado cual muñeca tirada por hilos, mientras aquellos le mancillaban, envolviendola en nubes de aliento alcoholico, cebandose en cada nueva herida, lo unico que podia desear era morir, por que no se moria?, como era posible que el sufrimiento se incrementara en lugar de disminuir?, nada tenia sentido, todo lo que habia aprendido acerca de como el cuerpo poco a poco se apagaba debido a la hemorragia era mentira, no podia moverse, no podia reaccionar, pero por alguna broma cruel podia sentir, de pronto el movimiento se detuvo, al parecer habian acabado con ella dejandole en el piso, rota, mucho ruido y luego silencio hasta que algo comenzo a crepitar, calor y luz lo llenaron todo, fuego, deberia estar preocupada ahora, lo sabia, pero no era asi, finalmente acabaria, un poco mas de dolor y ya estaba, el acto cumbre de la obra.
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Kiria

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Re: Sin Nombre

Mensaje por Kiria el Miér 04 Jul 2012, 3:09 pm

La flama beso su piel, una ultima oleada de dolor... nada, ya no podia sentir nada, ni dolor, ni frio, ni calor, nada, era aquello la muerte?, si bueno, algo similar, abrio lo ojos, el fuego seguia ahi, reduciendo todo a cenizas, afuera habian comenzado a dar gritos de alarma, alguien llamaba a los bomberos desde su telefono movil, podia escuchar el tono pausado de la operadora, probo a mover brazos, piernas, cuello, cuando comprobo que todo funcionaba de manera correcta se puso de pie, nuevamente le asalto la idea de que olvidaba algo, volvio la vista al suelo, ah si claro! El cuerpo que habia estado ocupando seguia ahi, vacio, ennegreciendo conforme el fuego le devoraba, se agacho tomando un mechon oscuro de cabello entre los dedos, un cascaron, solo eso, respiro profundo sin importale lo mas minimo el humo, ya no podia dañarla, se puso en pie pensativa, bien... donde estaban? Un par de segundos despues un destello se origino en su pecho y desaparecio, aparecio de nueva cuenta en un auto, sus pies descalzos no hicieron ruido alguno al tocar el frio metal del techo, conducian con exceso de velocidad, imprudentemente, zigzagueando en ocasiones, seguian bebiendo claro, pero una vida mas, una menos, que les interesaba a ellos?, se deslizo por la superficie hasta que estuvo en cuclillas frente al parabrisas, estaban riendo, bromeando e insultandose entre ellos a manera de broma, no podian verla, su mano atraveso el cristal sin hacer grieta alguna, penetro en el conductor y se cerro sobre su corazon, el latido se volvio frenetico como si hubiese asustado al dañado organo, el hombre abrio mucho los ojos y se llevo una mano al pecho, justo donde en el punto en que ella le invadia, la respiracion se le entrecorto cuando el corazon tartamudeaba, esforzandose en vano por no detenerse, fue entonces que pudo verla, el coche empezo a derrapar por el pavimento casi congelado mientras los otros dos sujetos intentaban maniobrar por encima de su compañero, el auto fue a colisionar contra un poste de luz volviendose poco mas que chatarra, malheridos el copiloto y el pasajero bajaron dejando sobre la nieve de los laterales sendos caminos de sangre, pese al frenetico movimiento Rosalie no habia soltado en ningun momento el corazon del conductor, este se encontraba ahora con la bolsa de aire presionandole contra el asiento, un hilillo carmesi bajaba por la comisura de su boca, no podia hablar, no tenia aliento siquiera para eso, pero aun asi ella puedo escucharle.

<<No, por favor, perdon!... por favor!>>

Por primera vez en lo que parecia una eternidad esbozo una sonrisa al tiempo que negaba suavemente, se acerco al agonizante rostro, tanto que al musitar a su oido sus alas le rozaron levemente.

-No es mi funcion...

Un ultimo latido y despues se quedo inmovil, extrajo entonces la mano y se echo hacia atras con curiosidad, en realidad no habia mentido, no le correspondia a ella perdonar, no, solo Él podia hacerlo, aun cuando no lo merecieran, al menos segun ella, justo ese tipo de pensamientos le habia valido la expulsion del cielo, a ella y a varios mas, justo ahora... donde estaba su fe?, no con los humanos eso seguro, despues de su "caida" habia vagado mucho tiempo, siglos enteros, ellos mentian, robaban, abusaban del projimo, asesinaban, y sin embargo en el ultimo instante de sus miserables vidas podian simplemente arrepentirse y ser perdonados, recibidos cual hijo prodigo, pues bien, este hombre no habia tenido la oportunidad, dejandose llevar por el miedo le habia implorado el perdon a ella, observó como el alma abandonaba el cuerpo con expresion angustiada, sorprendida, y al verle cambio por completo en un rictus de odio.

-Decide bien.

Se lanzo hacia ella maldiciendo, y de repente no pudo avanzar mas, las sombras proyectadas en el pavimento le inmovilizaron, trepando por su etereo cuerpo y atrayendole a la tierra, era todo, ahi es donde terminaban las almas oscuras, hubo un momento en que creyo que la suya iria a parar ahi, pero no, hasta eso le habia sido negado, ella estaba en una especie de... limbo, se suponia que debia aprender algo de su estancia en la tierra, lo sabia, pero no tenia idea de que era, si su reencarnacion tenia algun motivo, ella no lo conocia, habia sido obligada a renacer en aquella humana, olvidando todo lo que una vez fue, nadie podia oponerse a los designios del señor, eso si lo sabia, pero todos, absolutamente todos tenian libre albeldrio y ahi estaba, en condiciones de tomar una desicion, suspiro y dio la vuelta sin preocuparse de los otros dos delincuentes, una vida por otra, el equilibrio era ese, ellos moririan, podia sentir cerca la llegada del angel de la muerte, mas su eleccion no era asunto suyo, no mas.

Se concentro por unos segundos ausente a todo, no muchos caidos habian sido reencarnados, solo aquellos que, en teoria, tenian alguna posibilidad de "redencion", imaginaba que los restantes habian sucumbido en la guerra contra los celestiales, esta habia sido ardua, y larga, muy larga, despues de todo el poder de ambos bandos era practicamente el mismo, razon por la cual Él habia intervenido mandando a ella y sus compañeros a dormir... hora de despertar entonces, quizas algunos viviesen vidas felices, no lo sabia, si los habia cruzado algun dia no les reconocio obviamente, sin embargo en esto no existia opcion, una vez que alguno despertaba, los demas no tardarian en hacerlo tambien, habrian aprendido algo?, retornarian sus alas blancas?, el tiempo lo diria, ahora mismo le preocupaba otra cosa, donde estaba su espada?, no podia sentirla en ningun plano de existencia, la necesitaba, no solo por que la guerra retornaria, sino por que en ella se encerraba gran parte de su poder, como encontrarla? Justo entonces recordo al oraculo, por supuesto, aquella chiquilla, en un segundo estuvo en la celda de Amanda Spencer, observandola dormir, la locura era algo extraño cierto?, todos la creian demente, ella en su cerrada mente humana lo habia creido tambien, pero no era asi, aquella niña no estaba loca, ella podia ver... siglos de existencia se desplegaban ante sus ojos al igual que las criaturas que se escondian en otros planos, ajenos a los humanos hasta que por alguna desafortunada coincidencia encontraban una fisura en el velo que separaba sus "dimensiones" por llamarlas de alguna manera, asi habian dado inicio las leyendas de vampiros, hombres lobo, sirenas, nahuales, e infinidad mas de seres que se habian perdido en aquel mundo.

Echo un vistazo a la camara de vigilancia en la esquina de la habitacion y esta se apago de inmediato, seria extraño que la niña desapareciera en el aire, nefasto si ademas lo grababan en video, no le preocupaba que la viesen, solo aquellos cercanos a la muerte podian hacerlo... y los iluminados claro esta, pero habia muy pocos de estos en el mundo, tomo a la oraculo en brazos desapareciendo con ella al instante, pronto estuvieron en lo alto de uno de esos edificios llamados rascacielos, la azotea lucia abandonada, esteril, deposito a la joven en el suelo con cuidado y se sento a su lado disponiendose a esperar un nuevo dia, los narcoticos que corrian por su sistema no le permitirian despertar antes, solo era cuestion de ser paciente, ya habian pasado años, podia esperar unas cuantas horas...
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